SEO Factoria | 19 de mayo de 2021 |

Las ortesis deportivas ayudan a prevenir y tratar las lesiones en patinadores

El patinaje ha pasado de ser una disciplina minoritaria a un deporte de masas. Lo vemos día a día en la calle. Grandes y pequeños se calzan los patines en línea para pasar un buen rato, para hacer ejercicio o, incluso, para ir al trabajo o moverse por la ciudad. Sin embargo, al tratarse de un deporte de deslizamiento, su práctica no está exenta de cierto riesgo. Abordarla sin la técnica ni las protecciones adecuadas, puede causar lesiones en patinadores de diferentes tipologías y magnitud. ¿Quieres saber cuáles son las más frecuentes?

Lesiones en patinadores más comunes

A pesar de que los patinadores pueden sufrir desde esguinces hasta bursitis, tendinitis o contracturas, las fracturas son las lesiones más habituales. Entre ellas, estas dos:

  • Fracturas de muñeca, radio y cubito. Son fruto de caídas que se dan hacia adelante y como consecuencia del impacto al caer en el suelo apoyando de forma incorrecta brazos y muñecas. En función de la velocidad, su gravedad será mayor o menor. Independientemente de la importancia de la fractura, es fundamental tratarla lo antes posible. De lo contrario, los huesos de la muñeca podrían soldarse de forma incorrecta y causar problemas en un futuro.
  • Fracturas de tobillo. A diferencia de lo que pasa con las de muñeca, las fracturas de tobillo se dan cuando caemos lateralmente. Perdemos estabilidad y nos doblamos el tobillo, pudiendo causar desde una pequeña fisura hasta la rotura de huesos. Los síntomas más habituales de esta lesión son dolor intenso, inflamación y dificultad para caminar.

Cómo tratar las lesiones en patinadores

Aunque en función de la lesión el tratamiento será diferente, existen pautas que deberemos seguir en todas ellas.

  • Visita a un especialista. El traumatólogo será el encargado de valorar si precisas una radiografía y el tipo y grado de la lesión. No es lo mismo un esguince que una fractura. Por tanto, su tratamiento tampoco lo será. Requerirá inmovilización, pero el tipo de vendaje a utilizar será diferente. También, el tiempo. Por ejemplo, en el caso del esguince puede ir de los tres días a las dos semanas. En el de las fracturas puede superar las dos semanas.
  • Haz ejercicios de movilidad y fortalecimiento. Una vez te hayan retirado el venaje o escayola es conveniente realizar ejercicios para recuperar la movilidad y fortalecer la zona. También, baños de contraste con agua fría y caliente. Te ayudarán a aumentar el riego sanguíneo y a reducir el dolor y la rigidez.
  • Utiliza ortesis. El uso de muñequeras, rodilleras y tobilleras te será de utilidad cuando te retiren la escayola o vendaje y adquieras movilidad. Será el traumatólogo o fisioterapeuta quien te indique si es indicado para tu caso o no. En Teyder disponemos de ortesis especialmente diseñadas para comprimir y estabilizar la zona y, de esta forma, evitar recaídas durante la rehabilitación y en los entrenamientos. Hablamos de la tobillera Sport 305TB, Sport 313TB y la Sport One 484TB o la muñequera Sport 301MN, la Sport 302MN y la Sport One 485MN

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Las fracturas de muñeca y tobillo son las lesiones en patinaje más habituales

Cómo evitar las lesiones en patinadores

  • Usa casco y protectores. No importa los años que lleves patinando en línea o el nivel que tengas en esta disciplina, la protección es fundamental para evitar lesiones en patinaje. Además de utilizar un buen casco, cubre codos, rodillas y muñecas con protectores adecuados. Están diseñadas para que te puedas mover con libertad garantizando tu seguridad en la pista.
  • Aprende a caer. Aunque resulte extraño, aprender a caer correctamente evitará algunas de las lesiones en patinaje más frecuentes. Y es que hacerlo evitará que te hagas daño en la caída. Lo mejor es caer hacia delante y, para ello, abrir ligeramente los pies. Facilitará la flexión de las rodillas y nos permitirá apoyar brazos y muñecas en el suelo.
  • Mejora tu técnica. En patinaje, igual que en fútbol, baloncesto, natación o tenis, la técnica es fundamental. Marca la diferencia entre aquellos que destacan y aquellos que no. También, entre aquellos que sufren lesiones habitualmente y aquellos que consiguen sortearlas. Lo ideal es recurrir a un profesional o amigo/a con experiencia que te pueda enseñar a patinar. De no ser así, puedes buscar vídeos y tutoriales que te ayuden a perfeccionar tu técnica.
  • Elige bien los patines. De la misma forma que son importantes las zapatillas a la hora de correr, lo son los patines a la hora de patinar. No se trata de comprar los más caros, sino de sean de tu talla, tengan una buena sujeción al tobillo y te resulten cómodos.
  • Busca una superficie adecuada. A pesar de que los patines en línea están hechos para moverse en ciudad, no todas las superficies están preparadas para patinar de forma adecuada. Si quieres evitar lesiones en patinaje, apuesta por carriles bici y pistas adaptadas para este tipo de disciplina.
  • Calienta y estira. Como el patinaje es una disciplina lúdica y que nos sirve para desplazarnos, muchas veces olvidamos calentar y estirar. Gran error. Esta es una de las causas que se esconden detrás de las lesiones en patinaje.

En Teyder estamos especializados en ortesis para el tratamiento y prevención de lesiones en patinadores. ¿Necesitas que te aconsejemos? Contacta con nosotros y te asesoraremos

SEO Factoria | 21 de abril de 2021 |

Mantén una buena higiene postural con los correctores de espalda de Teyder

Una lesión, una enfermedad, un mal hábito o el uso de mobiliario poco ergonómico pueden modificar nuestra postura y provocar rigidez o malestar de espalda, hombros y cuello. Si la mala higiene postural es puntual, el dolor se puede atajar. El problema viene cuando se prolonga en el tiempo y daña tanto nuestra posición como nuestra funcionalidad. Entonces, el malestar se convierte en crónico y el uso de correctores de espalda se convierte en una necesidad.

Y es que estas ortesis están especialmente diseñadas para mantener una posición correcta de la espalda, respetando su curvatura natural. Para conseguirlo, los correctores de espalda hacen uso de un sistema de tracción que fuerza el retroceso de hombros y obliga al usuario a conservar una postura adecuada.

Además, su uso continuado mejora la memoria corporal y, a la larga, fortalece los músculos necesarios para mantener una buena higiene postural sin necesidad de recurrir a este soporte.

¿Para quiénes están indicados?

Aunque está demostrado que el uso de correctores de espalda mejora la higiene postural y la calidad de vida de sus usuarios, antes de utilizarlos es conveniente consultar a un especialista. Son ellos los que pueden valorar la necesidad real de este soporte y decidir tanto el tipo de ortesis a utilizar como el tiempo que deberá llevarse. También, el tratamiento a seguir.

No podemos olvidar que es necesario acompañar el uso de estos soportes con ejercicios enfocados al fortalecimiento y activación de la espalda.

Teniendo en cuenta estas recomendaciones, los correctores de espalda están indicados para:

  • Niños en edad de crecimiento y con una alteración debida a una mala higiene postural y no a una desviación en la espalda. En caso de que sufriesen escoliosis, lordosis o cifosis, el tratamiento sería distinto. 
  • Adultos que ya hayan desarrollado su musculatura y que presenten una posición inadecuada debida a hábitos incorrectos y no a deformidades en la columna. 
  • Deportistas que quieren mantener tanto una buena postura como una propiocepción del cuerpo durante los entrenamientos. 

Los correctores de espalda están  están especialmente diseñados para mantener una posición adecuada de la columna

¿Qué hay que tener en cuenta antes de comprarlos?

  • Tamaño: a pesar de que los correctores de espalda cuentan con velcro para garantizar un ajuste correcto, es necesario escogerlos en la talla adecuada. Solo así cumplirá su función.
  • Materiales: deben estar elaborados en un tejido suave y transpirable para que puedan ser utilizado en cualquier estación y evitar irritaciones.

Los correctores de espalda de Teyder están fabricados en materiales transpirables, elásticos, suaves y en distintas tallas para garantizar la higiene postural de aquellos que lo usan. Este es el caso del soporte 721 CH. Una ortesis especialmente pensada para rectificar la postura y reducir el dolor de espalda que conlleva una mala higiene postural.

En Teyder estamos especializados en ortesis y correctores de espalda. ¿Necesitas que te aconsejemos? Contacta con nosotros y te asesoraremos

SEO Factoria | 24 de marzo de 2021 |

1-2 de cada 1000 niños sufre Artritis Idiopática Juvenil (AIJ)

Cuando pensamos en artritis, lo hacemos en personas adultas o de avanzada edad. Sin embargo, esta patología puede afectar a cualquier individuo y a cualquier edad. De hecho, según Fundación Española de Reumatología, 1-2 de cada 1000 niños sufren esta enfermedad de carácter autoinmune.

Y, aunque puede presentarse en diferentes formas y con distintas sintomatologías, la más común entre los menores de 16 años es la Artritis Idiopática Juvenil (AIJ). Una patología que, como en la versión adulta, causa la inflamación de una o más articulaciones. Pero este, aunque el principal, no es el único síntoma.

Síntomas de la Artritis Idiopática Juvenil

  • Hinchazón: es uno de los signos más habituales de la AIJ y, quizá, el más visible. Las articulaciones, especialmente las rodillas, se suelen hinchar sin motivo alguno (caída, golpe…) y pueden hacernos sospechar de esta patología.
  • Dolor articular: a pesar de que no todas las personas que sufren Artritis Idiopática Juvenil presentan dolor, puede ser un síntoma que nos avise de la presencia de esta enfermedad.
  • Rigidez y entumecimiento: los niños y jóvenes que padecen artritis pueden presentar movimientos más torpes e inseguros, especialmente por la mañana y después de la siesta.
  • Fiebre o inflamación en los ganglios linfáticos: aunque no es lo más común, puede darse el caso de que las personas con AIJ presenten fiebre o inflamación en los ganglios linfáticos.

Artritis Idiopática Juvenil es una patología autoinmune que causa inflamación en las articulaciones

Causas de la Artritis Idiopática Juvenil

La AIJ, como la artritis reumatoideen edad adulta, es una enfermedad autoinmune. ¿Qué quiere decir esto? Que surge porque el sistema encargado de defender a nuestro organismo frente a agentes exteriores como patógenos y bacterias -el inmunitario- no reacciona de la forma que debiera y ataca a nuestros propios tejidos y células.

A pesar de que se sabe que la Artritis Idiopática Juvenil se debe a una alteración del sistema inmune, se desconoce la causa que la origina. Un hecho que dificulta su prevención y que marca su posterior tratamiento.

Tipos de Artritis Idiopática Juvenil

  • Oligoartritis: es el tipo de Artritis Idiopática Juvenil más común y, también, una de las que menos repercusión tiene en el estado general del niño. Suele afectar a una o ambas rodillas y desaparecer con tratamiento, provocando poco daño a las articulaciones del pequeño.
  • Poliarticular: es el segundo tipo más frecuente de artritis idiopática juvenil. Recibe este nombre porque afecta a más de una articulación. A pesar de que no suele repercutir gravemente en el estado general del niño, sí que puede modificar su higiene postural. Y es que, como tiene las articulaciones hinchadas, modifica su posición o postura para sentirse más cómodos y evitar el dolor.
  • Oligoartritis extendida: este tipo de Artritis Idiopática Juvenil se puede presentar después de haber padecido oligoartritis durante seis meses. Es posible que el niño tenga problemas con cinco articulaciones o más.
  • Artritis psoriásica: es el dolor articular que acompaña la psoriasis, una enfermedad de la piel que causa una erupción cutánea. Aunque es poco frecuente en los niños, la artritis psoriásica pueden sufrirla y afectar a sus articulaciones incluso antes de la aparición de la erupción.
  • Artritis relacionada con la entesitis: este tipo de AIJ afecta, sobre todo, a los niños mayores de 10 años y que portan un factor genético especial, el HLA-B27. La inflamación se presenta en las zonas donde los tendones de los ligamentos se unen al hueso -las entesis- y, por lo general, afecta a las articulaciones de las piernas y la columna vertebral.
  • Artritis indiferenciada: así es cómo los especialistas se refieren al tipo de artritis cuyos síntomas no se ajustan a los de otras categorías o encajan en más de una.
  • Artritis sistémica: es el tipo más raro de Artritis Idiopática Juvenil. El dolor articular es parte de una enfermedad general.

Evolución y tratamiento

La Artritis Idiopática Juvenil no es una enfermedad que llega y se va. Puede haber recaídas a lo largo de toda la infancia e, incluso, de toda la vida. Sin embargo, tal como explica la Fundación Española de Reumatología en este dossier, el pronóstico es esperanzador y la mitad de los niños que sufren esta patología se recuperan al cabo de los meses.

Para ello, eso sí, deben ser diagnosticados y tratados de esta enfermedad a tiempo. De ahí que sea tan importante acudir a un especialista ante las primeras sospechas de AIJ. Será este profesional el que, en función de la tipología de Artritis Idiopática Juvenil, pautará el procedimiento a seguir.

Y, aunque cada caso requerirá un tratamiento diferente, existen pautas de abordaje comunes a todos ellos:

  • Consumo de medicamentos antiinflamatorios no esteroides: estos medicamentos están dirigidos a aliviar el dolor y bajar la inflamación causada por la artritis. En caso de que este tipo de fármacos no mitiguen el malestar ni la hinchazón, el especialista puede recetar medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad.
  • Ejercicio y rehabilitación: conservar la función articular y evitar deformaciones es clave en el tratamiento de la Artritis Idiopática Juvenil. Por eso, es tan importante que los niños y niñas que la sufren practiquen ejercicio físico de forma habitual. Solo así mantendrán las articulaciones en movimiento, los músculos fuertes, recuperarán la movilidad y fortaleza perdida. Y, si el médico lo considera necesario, pueden acudir a un fisioterapeuta o terapeuta ocupacional para que les ayuden a fortalecer músculos, ganar movilidad, estirar articulaciones y poner en práctica métodos para aliviar el dolor en casa.
  • Uso de ortesis: a veces, los niños con Artritis Idiopática Juvenil precisan férulas de descanso para ayudar a mantener las articulaciones en buena posición mientras duermen o realizan algunas actividades diarias. Férulas como las de la gama Kids Line de Teyder. Especialmente diseñadas para ofrecer soporte y protección a los más pequeños durante procesos inflamatorios.

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En Teyder estamos especializados en ortesis infantiles. ¿Necesitas que te aconsejemos? Contacta con nosotros y te asesoraremos

 

SEO Factoria | 3 de febrero de 2021 |

Las tobilleras para esguinces ayudan en el tratamiento y prevención de esta lesión

 

Las personas que han sufrido un esguince de tobillo lo saben: presentar esta lesión es tan fácil como recaer en ella. Y es que, como explicamos en el artículo Esguince de tobillo: cómo evitar recaídas, un simple movimiento es suficiente para desestabilizar la zona, forzar el estiramiento de los ligamentos y padecer este trastorno. Pero, de la misma forma que es posible caer –o recaer- en esta lesión, lo es tratarla y prevenirla. Las tobilleras para esguinces están diseñadas para este fin.

Sin embargo, que su objetivo sea ayudar a la recuperación y evitar recaídas, no significa que las podamos utilizar todos por igual ni a todas horas. Deberemos tener en cuenta varios aspectos antes de hacerlo.

1. Gravedad de la lesión

No es lo mismo sufrir un esguince de grado I que una de grado II o III. La gravedad de la lesión es distinta y, con ello, el periodo de recuperación y las medidas a aplicar.

Será el especialista quien, después de una revisión, determine el nivel de afectación de los ligamentos y las pautas a seguir para tratarlos. Entre ellas, la tipología de tobilleras para esguinces a utilizar.

  • Grado I: es el más leve de los tres. A pesar de que provoca dolor por presión, el desagarro de las fibras es mínimo y prácticamente no hay inestabilidad al caminar. El uso de tobilleras para esguinces, en este caso, tiene como objetivo desinflamar la zona y calmar. Por eso, es recomendable optar por ortesis compresivas y con efecto masaje y drenaje como las Sport Teyder 313TB y 305TB..
  • Grado II: a diferencia del esguince de tobillo en grado I, provoca una ligera inestabilidad al caminar y hematoma en la zona. El desgarro las fibras y lesiones capsulares es mayor y, por tanto, también lo es el dolor. Hechos que hacen recomendable el uso de tobilleras para esguinces que, además de comprimir la articulación, aporten estabilidad y sujeción. Este sería el caso de la 284TB, la 889TB y la 551TB.

teyder tobillera para esguinces

  • Grado III: es el esguince más grave de los tres. Provoca el desgarro completo del ligamento con lesión en la capsula y, con ello, gran dolor e inestabilidad. De ahí que sea importante el uso de ortesis que ofrezcan estabilidad y compresión a la zona y reduzcan las molestias causadas por la lesión. La tobillera 250TB-251TB es perfecta para este fin.

El objetivo de las tobilleras para esguinces es ayudar a la recuperación de esta lesión y evitar recaídas

2. Fase de recuperación del paciente

Lo habitual es que las tobilleras para esguinces se utilicen en la primera fase de la lesión con el objetivo de calmar la zona y aliviar el dolor en su fase más crítica. Y es que, como hemos comentado, estas ortesis actúan como un potente analgésico y aportan calor, compresión y estabilización a la zona.

Sin embargo, pasado el tiempo estimado por el médico y siempre que una actividad profesional o deportiva no lo requiera, es conveniente prescindir de ellas y caminar sin su ayuda. ¿La razón? Las tobilleras para esguinces inmovilizan todo el tobillo por igual y su uso continuado puede producir la inactivación de elementos claves para la recuperación de la zona.

3. Factores de riesgo del paciente

Aunque lo recomendable es utilizar las tobilleras para esguinces en la primera fase de la lesión, existen excepciones. Este es el caso de las personas que, por el trabajo que desempeñan, por el deporte que practican o porque sufren inestabilidad en el tobillo, son propensas a sufrir recaídas. Tan solo ellas podrían usar ortesis después de su recuperación y hacerlo únicamente durante el desarrollo de su profesión o durante sus entrenamientos.

Para garantizar la estabilidad y comodidad del usuario, las tobilleras para esguinces deberían ser como la 884TBC o las Sport Teyder 313TB y 305TB: transpirables, sin costuras y de gran sujeción y estabilización. Además, su uso debería ir acompañado de ejercicios de fortalecimiento muscular y para la propiocepción y control postural.

En Teyder estamos especializados en tobilleras para esguinces. ¿Necesitas que te aconsejemos? Contacta con nosotros y te asesoraremos

SEO Factoria | 16 de diciembre de 2020 |

El dolor lumbar, uno de los desencadenantes de la hernia discal lumbar

¿Sabías que entre el 60% y el 80% de la población sufrirá alguna vez dolor lumbar? ¿Y que un alto porcentaje de esta dolencia (entre el 9% y el 10%) es consecuencia de una hernia discal lumbar? Y es que, a pesar de que sufrir malestar en la parte baja de la espalda no es indicativo de padecer esta afección, lo cierto es que muchas de las personas que han sido diagnosticadas con ella han presentado síntomas similares a la  lumbalgia antes.

Pero, ¿cómo distinguir el dolor lumbar de aquel causado por una hernia discal lumbar? E, igual de importante, ¿cómo prevenir que este pueda aparecer? Antes de dar respuesta a estas preguntas no viene mal saber en qué consiste es exactamente esta patología.

¿Qué es?

La hernia discal lumbar es una afección que se produce cuando uno o varios de los discos que se encuentran entre las vértebras y que amortiguan el impacto cuando caminamos o corremos, se desplazan hacia la raíz nerviosa, presionándola y causando un fuerte dolor.

¿Cuáles son los síntomas?

A pesar de que hay personas que no sufren ningún síntoma asociado a la hernia discal lumbar, en la mayor parte de los casos se presenta en forma de:

  • Dolor lumbar.
  • Dolor en la parte baja de la espalda que irradia a las nalgas, piernas o pies.
  • Entumecimiento u hormigueo en la pierna o el pie.
  • Debilidad en la pierna o el pie.
  • Pérdida de control de esfínteres: es un síntoma poco común que nos avisa de una patología grave, el síntoma de la cola de caballo.

El tipo de síntoma dependerá de la ubicación del disco intervertebral dañado.

La hernia discal lumbar es la causante de entre el 9% y el 10% de casos de dolor de espalda

¿Qué la causa?

Detrás de la hernia discal lumbar no se esconde una única causa. Más bien se trata de una combinación de factores que dan como resultado esta afección. La edad y el desgaste que el paso de los años ocasiona en los discos intervertebrales serían las principales, pero no las únicas.

Otros condicionantes podrían ser:

  • El sobrepeso.
  • El sedentarismo.
  • El tabaquismo. 
  • Una mala higiene postural.
  • El levantamiento de peso de forma inadecuada. 
  • Lesiones o traumatismos lumbares.
  • Deportes que provoquen la compresión o contorsión de la zona como la equitación, el ciclismo de montaña, el tenis, el pádel.
  • Profesiones que exijan una sobrecarga lumbar.

¿Cómo prevenirla?

A diferencia de lo que pasa con otras estructuras, los discos intervertebrales se nutren con el movimiento. Por tanto, si queremos disminuir el riesgo a sufrir hernia discal lumbar, será recomendable que mantengamos una vida activa y, a ser posible, que realicemos algún tipo de deporte que contribuya a fortalecer la espalda.

Además de hacer ejercicio de forma periódica, será recomendable:

  • Mantener un peso saludable. El sobrepeso aumenta la presión en la espina dorsal y los discos intervertebrales y, con ello, la posibilidad de padecer una hernia discal lumbar. De ahí que sea conveniente cuidar nuestra alimentación y llevar una vida activa y sana.
  • Mantener una buena higiene postural. No solo a la hora de cargar peso, también de sentarnos y caminar. Hacerlo disminuirá la presión en la zona y las probabilidades de sufrir una lesión.
  • Dejar de fumar.

La edad, uno de los principales condicionantes para sufrir una hernia discal lumbar 

¿Cómo tratarla?

El tratamiento de la hernia discal lumbar, al igual que el de otras patologías, dependerá de la gravedad de la misma.

  • Tratamiento conservado. Suele ser el más habitual. Consiste en la combinación de reposo con el consumo de medicamentos para desinflamar la zona y aliviar el dolor. Pasado dos o tres días, se podrá reanudar la rutina poco a poco.
  • Tratamiento quirúrgico. Se opta por él cuando el tratamiento conservador no ha dado resultado o cuando la hernia discal lumbar es crónica. Como su propio nombre indica, conlleva una intervención quirúrgica que viene seguida un periodo de convalecencia. Este no será menor a las dos semanas y, además de reposo, suele ir acompañado del uso de una faja. Su misión es comprimir la zona y protegerla durante la recuperación.
    En Teyder disponemos de ortesis especialmente diseñadas para facilitar la recuperación la hernia discal lumbar. Este es el caso de la faja sacrolumbar Golden Line 200FV, el soporte sacrolumbar Neothermik  502FV, el soporte lumbosacro Prot Point Elastic 700-701FV o el soporte lumbostato Prot Pint Elastic 704-705FV.

teyder soporte hernia discal lumbar

En Teyder estamos especializados en ortesis para el tratamiento y recuperación de una hernia discal lumbar. ¿Necesitas que te aconsejemos? Contacta con nosotros y te ayudaremos

 

SEO Factoria | 28 de octubre de 2020 |

La tendinitis en dedos y muñecas son una de las lesiones más comunes en escalada

Con la aparición de rocódromos en la ciudad, la escalada ha pasado de ser un deporte exclusivo de las zonas de montaña a convertirse en una disciplina abierta a cualquier espacio y localidad. Este hecho, además de impulsar notablemente su práctica, nos ha hecho conscientes del peligro que supone realizarla sin conocimiento y preparación.

Y es que, al tratarse de un deporte de gran exigencia física y alto riesgo de caídas, precisa de cierta técnica y acondicionamiento para realizarlo. De lo contrario, corremos el riesgo a sobrecargarnos o resbalarnos y sufrir alguna de las lesiones más comunes en escalada.          

Pero, ¿cuáles son estas patologías?

A pesar de que en la escalada entran en juego las diferentes partes del cuerpo, son las extremidades superiores las que soportan mayor peso y, por tanto, las que corren mayor riesgo de inflamación o fractura. De hecho, el 80% de las lesiones en escalada se dan en esta zona. Y, según explican los especialistas Eduardo Blanco y Noemí Lambán en un artículo para Redacción Médica, los dedos y los codos concentran el 41% y el 13% de las dolencias que sufre el escalador.

Unas cifras que evidencian el impacto que tiene esta disciplina deportiva en manos y brazos y que explica algunas de las patologías más comunes en escalada:

  • Rotura de la polea A2: Las poleas son bandas fibrosas situadas en el segundo, tercero, cuarto y quinto dedo. Pueden ser anulares (A1, A2, A3, A4 y A5) o cruciformes (C1, C2 y C3) y su función es mantener los tendones flexores pegados al hueso, permitiéndonos abrirlos y cerrarlos. Si se produce un desgarro en la polea A2, además de un fuerte chasquido, sentiremos un dolor intenso y notaremos cómo se inflama la zona. En caso de que la rotura sea parcial, será necesario inmovilizar el dedo durante al menos dos semanas. Pero, si por el contrario, es total habrá que intervenir quirúrgicamente. El tiempo de recuperación dependerá, aquí, de las características de la operación.
  • Rotura del tendón flexor de la mano. Los tendones flexores conectan los músculos con los huesos, permitiéndonos doblar y extender los dedos de la mano. Por eso, si nos desgarramos o rompemos alguno de ellos, veremos afectada nuestra movilidad y nos resultará difícil realizar acciones tan habituales como cerrar el puño. En caso de rotura total, será imprescindible someterse a una intervención quirúrgica.

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  • Distensión en el ligamento colateral. Esta es otra de las lesiones más comunes en escalada y, a pesar de que puede darse en cualquier dedo, los más afectados suelen ser el tercero y el cuarto. Los ligamentos colaterales separan las tres falanges de los dedos y están implicados directamente en la flexoextensión. Por eso, si se produce una sobrecarga o desgarro en la zona, podemos sentir malestar y dificultad para mover la mano. La intensidad del dolor, así como el tiempo de recuperación y el tratamiento a aplicar, vendrán marcados por la gravedad de la lesión.
  • Epicondilitis o codo de tenista. Como explicamos en el artículo Epicondilitis y epitrocleitis: causas y tratamiento de las lesiones de codo, esta lesión se produce cuando la inserción de los músculos extensores de muñeca y dedos se inflama. Aunque puede originarse por un gesto brusco, normalmente produce después de repetir de forma repetida un mismo movimiento. Suele cursar con un dolor intenso en la cara externa del codo y presentar dificultad para flexionar o extender la muñeca.
  • Epitrocleitis o codo de golfista. Esta es otra de las lesiones más comunes en escalada. Tiene lugar cuando la inserción de los músculos flexores de la muñeca y los dedos se inflama como consecuencia de un golpe o sobrecarga en la zona. Cursa con dolor en la cara interna del codo y dificulta tareas tan habituales como levantar peso o dar la mano.

Los dedos y los codos concentran el 41% y el 13% de las lesiones más comunes en escalada

Cómo evitar los desgarros y fracturas en escalada

Da lo mismo que escalemos en rocódromo o en roca, la mejor forma de prevenir algunas de las lesiones más comunes en escalada es la preparación. Así, antes de lanzarnos a una travesía o ascensión, es conveniente que un entrenador nos indique de forma teórica y práctica cómo movernos en pared, cómo caer o cómo asegurar y portear a un compañero.

Esta formación no solo nos dará las claves para evitar caídas innecesarias, también nos dotará del fondo necesario para escalar sin sobrecargar músculos y articulaciones y lo hará de forma gradual.

Además de mejorar la técnica, no nos podemos olvidar de:

  • Calentar antes de cada entrenamiento. Si no queremos sufrir alguna de las lesiones más comunes en escalada, además del CORE, deberemos fortalecer dedos, manos y hombros. Por eso, el calentamiento deberá incluir ejercicios que vayan encaminados a tonificar esa zona y a prepararnos a la sesión de escalada.
  • Estirar después de escalar. De la misma forma que es importante calentar antes de entrenar, lo es estirar después de escalar. El objetivo de esta actividad es devolver el músculo a su estado de relajación y prevenir lesiones por sobrecarga.

Cómo tratar las lesiones en escalada

Como hemos comentado con anterioridad, el tratamiento dependerá tanto del tipo de molestia como de su intensidad. Por eso, lo primero que deberemos hacer si tenemos indicios de lesión es acudir a un especialista y que este valore su gravedad.

Aunque las pautas a seguir variarán en función de la patología, lo más posible es que incluyan:

  • Consumo de antiinflamatorios. Para aliviar el dolor y bajar la inflamación.
  • Reposo. El tiempo de reposo dependerá de la gravedad de la lesión. Si es leve, puede rondar los 10 o 15 días. Si es grave y requiere de intervención, puede superar el mes.
  • Uso de ortesis. El uso de ortesis no solo nos ayudará a inmovilizar la zona y a recuperarnos de la lesión, también a volver a nuestros entrenamientos de forma segura. Y es que, como explicamos en nuestro artículo Ortesis deportivas: 5 razones para utilizarlas en disciplinas de alto impacto, tienen como objetivo mejorar el rendimiento, reducir la fatiga y prevenir las lesiones más comunes en deportes como la escalada. La codera Epicondilitis 210CD, la Epicondilitis 542CD, el brazalete Epicondilitis Sport 442CD, la codera elástica Sport 309CD o la Sport 303CD con almohadilla de silicona son perfectas para este fin.

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En Teyder estamos especializados en ortesis deportivas para prevenir y tratar las lesiones en escalada. ¿Necesitas que te aconsejemos? Contacta con nosotros y te ayudaremos