19 de enero de 2026 |

Guía práctica de transferencias: Cómo pasar de tu silla a cualquier superficie con seguridad y poco esfuerzo.

Para quien utiliza una silla de ruedas, la palabra autonomía no es solo un concepto, es una meta diaria que se conquista movimiento a movimiento. Uno de los mayores desafíos, y a la vez una de las mayores victorias, es dominar la técnica de la transferencia. Ya sea para meterse en el coche y salir a disfrutar de la ciudad o para acostarse al final del día sin depender de nadie, saber moverse de forma segura es la base de una vida activa.
Sin embargo, a menudo nos lanzamos a realizar estos movimientos por pura intuición, lo que a largo plazo puede pasar factura a nuestras articulaciones. No se trata solo de tener fuerza, sino de utilizar la física a nuestro favor. La independencia real comienza cuando entiendes que tu cuerpo y tu silla deben trabajar en equipo para minimizar el esfuerzo y eliminar el riesgo de caídas.

La preparación silenciosa: El entorno antes que el movimiento

Antes de ejecutar cualquier desplazamiento, el éxito se decide en la preparación del entorno. Muchos accidentes ocurren por un olvido tan simple como no bloquear los frenos. Si la silla se desplaza apenas un centímetro mientras estás en el aire, el riesgo de caída es total. Por eso, el primer paso es siempre garantizar que la base sea sólida: frena tu silla, apaga el mando si es eléctrica y, lo más importante, busca el ángulo de aproximación ideal.

Colocar la silla en paralelo o con un ligero ángulo de 45 grados respecto a la cama o el asiento del coche reduce la distancia que tu cuerpo debe recorrer «en el aire». Además, despejar el camino es vital. Retirar el reposabrazos y el reposapiés del lado del destino no es una molestia, es una necesidad para evitar enganchones o hematomas innecesarios.

La técnica de pivotaje: Usar el impulso, no solo la fuerza

Cuando el usuario tiene un buen control de su tronco y fuerza en los brazos, la técnica de pivotaje es la más eficiente. A diferencia de lo que muchos creen, no se trata de «levantarse», sino de pivotar sobre un eje. Al inclinar el tronco hacia adelante, el centro de gravedad se desplaza, facilitando que el peso recaiga sobre los pies, aunque no haya capacidad de bipedestación completa.

En este momento, los brazos no deben intentar levantar todo el cuerpo hacia arriba, sino servir de guía y apoyo para que el glúteo se deslice de una superficie a otra. Es un movimiento de balanceo. Si logras coordinar la inclinación del pecho con el giro de la cadera, notarás que la presión sobre tus hombros disminuye drásticamente, protegiendo esos tendones que tanto trabajan cada día.

El puente hacia la libertad: Tablas de transferencia

No siempre el destino es ideal. A veces el asiento del coche está demasiado lejos o la cama es más alta que nuestra silla. Aquí es donde entran las ayudas técnicas, que a menudo se ven con recelo pero que son auténticas herramientas de ingeniería para la libertad. La tabla de transferencia actúa como un puente sólido.

Al deslizarte sobre una tabla, eliminas el momento crítico de «estar en el vacío». Es especialmente útil para entrar en vehículos, donde el marco de la puerta a veces nos obliga a realizar maniobras complejas. Utilizar una tabla no resta mérito a tu autonomía; al contrario, es la forma más inteligente de asegurar que podrás seguir haciendo transferencias por ti mismo durante muchos años, ya que reduce la carga mecánica en las muñecas y los codos en un 60%.

El desafío del coche y el cuidado del cuerpo

Entrar en un coche es, probablemente, la maniobra más exigente. El espacio es pequeño y la altura varía. Un truco que cambia la vida de muchos usuarios es ajustar el asiento del vehículo antes de empezar: echarlo hacia atrás al máximo y reclinar ligeramente el respaldo te da el espacio necesario para maniobrar las piernas sin chocar con el volante o el salpicadero. Además, es fundamental aprender a no tirar nunca del marco de la puerta, que puede ceder o moverse, y buscar siempre apoyos fijos dentro del habitáculo.

Finalmente, recuerda que tu cuerpo es tu motor. Las transferencias, por muy bien que se hagan, suponen un estrés para el tren superior. Complementar estas técnicas con ejercicios de estiramiento para el pectoral y fortalecimiento de los músculos de la espalda ayudará a compensar el esfuerzo. En Teyder sabemos que cada centímetro de movimiento ganado es un kilómetro de libertad recuperado, y dominar estas técnicas es el primer paso para que nada te detenga en tu día a día.