17 de julio de 2026 |

Cómo adaptar tu coche para transportar una silla de ruedas eléctrica: grúas, rampas, plegado y normativa

Una silla de ruedas eléctrica da autonomía en el día a día, pero surge una pregunta casi inmediata: ¿cómo la llevo cuando salgo de viaje, voy al médico o simplemente quiero visitar a la familia? A diferencia de una silla manual, que se pliega y cabe en cualquier maletero, una silla eléctrica pesa entre 25 y más de 100 kg según el modelo, lo que obliga a pensar la adaptación del vehículo con calma.

En este artículo repasamos las tres soluciones más habituales —grúas, rampas y modelos plegables o desmontables— , qué dice la normativa española al respecto, y qué sillas de nuestro catálogo encajan mejor en cada caso.

1. Grúas para silla de ruedas: la opción para sillas pesadas

Las grúas son el sistema más extendido cuando la silla no se puede plegar fácilmente o supera el peso que una persona puede levantar sola. Se instalan en el maletero o en el techo del vehículo y elevan la silla completa (o solo el chasis, si es desmontable) hasta guardarla.

Tipos más comunes:

Grúas de maletero, que suben la silla plegada o el chasis hasta el interior del maletero mediante un brazo articulado. Son las más habituales en turismos y

monovolúmenes.

Grúas de techo, que trasladan la silla al techo del coche. Liberan espacio en el maletero, aunque requieren más tiempo de maniobra y cierta altura de garaje.

Ventajas: no exigen esfuerzo físico del usuario ni del acompañante, y funcionan con sillas de gran peso. A tener en cuenta: ocupan espacio de maletero (salvo las de techo), consumen algo de batería del vehículo o llevan la suya propia, y el tiempo de carga/descarga suele rondar entre 1 y 3 minutos.

2. Rampas: para quien viaja sin salir de la silla

Cuando la persona usuaria prefiere no transferirse a un asiento del coche, la solución pasa por un vehículo adaptado con rampa de acceso, habitualmente furgonetas o monovolúmenes con el suelo rebajado.

Tipos de rampa:

Rampas manuales o plegables, más económicas pero que requieren que alguien las despliegue y las retire.

Rampas automáticas o eléctricas, integradas en el vehículo, que se despliegan con un mando.

En este caso, la silla de ruedas (eléctrica o no) queda anclada en el interior del vehículo mediante un sistema de sujeción homologado, y la persona viaja en ella durante el trayecto,

no en un asiento convencional.

Ventajas: evita transferencias, que pueden ser incómodas o directamente inviables para algunas personas. A tener en cuenta: normalmente implica adaptar un vehículo específico (furgoneta o monovolumen), no cualquier coche, y suele requerir una instalación más compleja y costosa que una grúa.

3. Sillas plegables o desmontables: la opción más ligera

Cada vez hay más sillas de ruedas eléctricas diseñadas para plegarse o desmontarse en piezas más manejables (chasis, ruedas, batería, respaldo), pensadas para poder guardarse en un maletero convencional sin necesidad de grúa ni vehículo adaptado.

Ventajas: no requiere modificar el coche ni comprar un vehículo específico, y resulta más económico. A tener en cuenta: exige que alguien tenga la fuerza y la movilidad necesarias para plegar, levantar e introducir las piezas en el maletero, algo que no siempre es posible según la corpulencia de la silla o la condición física del acompañante.

Modelos de Teyder pensados para este uso

Dentro del catálogo de sillas eléctricas de Teyder, varios modelos están diseñados específicamente para facilitar el transporte en coche sin necesidad de grúa:

MAX CARBON: con estructura de fibra de carbono, pesa solo 13,5 kg con batería incluida y se pliega en formato acordeón hasta 22 cm de ancho. Es, junto con la ILCA Avant, una de las opciones más fáciles de subir a cualquier maletero.

ILCA AVANT: ronda los 19 kg, se pliega también hasta 22 cm de ancho y, al llevar mando para acompañante de serie, resulta especialmente práctica cuando quien conduce necesita maniobrar la silla al llegar a destino.

BAHIA LIGHT: con 18 kg de peso y un ancho total de 55 cm, combina plegado rápido con una autonomía de hasta 18-20 km, pensada para el día a día y para viajes cortos frecuentes.

En estos tres casos, la propia ligereza y el sistema de plegado de la silla hacen innecesaria la instalación de una grúa: basta con plegarla e introducirla en el maletero, igual que se haría con una silla manual.

Cuándo conviene una grúa o una rampa en lugar de plegar la silla

No todos los modelos están pensados para plegarse y transportarse sueltos. Sillas como la

SEPANG (bariátrica, con capacidad de hasta 205 kg y baterías de gran capacidad) o la TRON y TRON PLUS (con respaldo reclinable, asiento basculante y motores de mayor potencia) priorizan el confort postural y la robustez sobre la portabilidad. En estos casos, lo habitual es optar por una grúa de maletero, una rampa con vehículo adaptado, o directamente viajar en la propia silla mediante un sistema de anclaje homologado, en lugar de plantearse plegarla y levantarla manualmente.

¿Qué dice la normativa?

En España, cualquier adaptación de un vehículo para el transporte de personas con movilidad reducida —ya sea la instalación de una grúa, una rampa o un sistema de anclaje para silla de ruedas— debe cumplir con la normativa de reforma de vehículos y quedar reflejada en la ficha técnica.

Algunos puntos clave a tener en cuenta:

Reforma de importancia: la instalación de rampas, elevadores o sistemas de anclaje se considera generalmente una reforma que debe pasar por una estación ITV para su homologación, tras la cual se actualiza la ficha técnica del vehículo.

Sistemas de sujeción homologados: tanto la silla de ruedas como el sistema de anclaje utilizado durante la marcha deben cumplir estándares de seguridad (por ejemplo, la norma ISO 7176-19 para sillas destinadas a viajar como asiento en un vehículo), ya que no todas las sillas están certificadas para ese uso.

Cinturón de seguridad específico: si la persona viaja en la propia silla, es obligatorio un sistema de retención homologado para el ocupante, además del anclaje de la silla.

Instalación por talleres autorizados: conviene recurrir siempre a talleres especializados en adaptación de vehículos, que conocen los trámites de homologación y garantizan que la instalación cumple la normativa vigente.

Ayudas y subvenciones: algunas comunidades autónomas ofrecen ayudas económicas para la adaptación de vehículos destinados al transporte de personas con discapacidad; merece la pena consultarlo antes de decidir la instalación, ya que

puede reducir bastante el coste final.

¿Cómo elegir la mejor opción?

La decisión depende sobre todo de tres factores:

1. El peso y tipo de silla (si es plegable, desmontable o rígida).

2. La capacidad física de la persona usuaria y de sus acompañantes para hacer transferencias o manipular la silla.

3. El vehículo disponible: un turismo estándar admite grúas y, en algunos casos, sillas plegables; el acceso mediante rampa suele requerir una furgoneta o monovolumen adaptado.Antes de invertir en cualquier solución, lo más recomendable es consultar tanto con un ortopeda o técnico especializado en ayudas técnicas como con un taller de adaptación de vehículos, para valorar juntos qué sistema se ajusta mejor a la silla concreta y al día a día de la persona usuaria.

¿Tienes dudas sobre qué silla de ruedas eléctrica se adapta mejor a tu vehículo o a tu forma de vida? Consulta el catálogo completo de sillas eléctricas Teyder o contacta con nosotros y te ayudamos a encontrar el modelo adecuado.